Si muero, sobrevíveme con tanta fuerza pura
que despiertas la furia del pálido y del frío,
de sur a sur levanta tus ojos indelebles,
de sol a sol que suene tu boca de guitarra.
No quiero que vacilen tu risa ni tus pasos,
no quiero que se muera mi herencia de alegría,
no llames a mi pecho, estoy ausente.
Vive en mi ausencia como en una casa.
Es una casa tan grande la ausencia
que pasarás en ella a través de los muros
y colgarás los cuadros en el aire.
Es una casa tan transparente la ausencia
que yo sin vida te veré vivir
y si sufres, mi amor, me moriré otra vez.
Soneto XCIV “Cien sonetos de amor” de Pablo Neruda
Buena elección de un bello poema de Neruda. Gracias por recordarlo.
Saludos
Hace tiempo que no leía a Neruda, y te agradezco que hayas colgado un poema que, pese a la ausencia, rebosa hermosura.
También hacía tiempo que no te leía!!
Saludos!
Qué bella elección, Lina, Neruda es probablemente una de mis grandes debilidades.
¿Te puedo preguntar algo…? He estado buscando textos de Pere Gimferrer, pero sólo doy con cosas más bien antiguas, nada de su publicación (poética) más reciente… ¿tienes algo de él por ahí?
Muchas gracias y un abrazo,